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1 hour ago 20

El deporte se ha convertido en un negocio que va mucho más allá de lo que ocurre durante una competencia. Los equipos atraen inversionistas, las ligas amplían sus mercados y los deportistas generan contenido que mantiene la atención del público incluso cuando no están en la pista o en el campo. Para Carlos Slim Domit, una de las claves de esta transformación está en la manera en que las personas se acercan hoy a las disciplinas deportivas.

“Cada vez hay más gente cerca de más deportes y también más contenido para conocerlos”, explica el presidente de Escudería Telmex para Sports Illustrated. La evolución, desde su perspectiva, no se limita a que haya más aficionados, sino a las nuevas formas de mantenerlos conectados con sus competencias y protagonistas.

“Antes teníamos principalmente los eventos en vivo por televisión abierta. Hoy hay resúmenes, podcast, entrevistas, cápsulas de entrenamiento y contenido sobre los deportistas”.

Esa expansión ha cambiado las posibilidades comerciales del deporte. Una carrera ya no representa únicamente un espacio para exhibir patrocinadores durante unas horas; también puede convertirse en una historia que se desarrolla durante toda la semana, con pilotos, equipos y rivalidades que mantienen el interés de la audiencia.

Slim Domit encuentra en la Fórmula 1 un ejemplo de ese fenómeno. El campeonato conserva el atractivo de la competencia en vivo, pero ha logrado acercarse a públicos que antes no seguían las carreras gracias a las producciones que muestran lo que sucede detrás de los equipos.

“El deporte es de los pocos espectáculos que todavía se siguen en vivo. La Fórmula 1, por ejemplo, creció mucho con las series documentales y con las explicaciones que permiten entender lo que sucede dentro de los equipos. Todo ese desarrollo ha generado un interés que antes no veíamos”, señala.

La serie documental de Netflix sobre la categoría ayudó a presentar las historias personales de los pilotos, las decisiones estratégicas y la presión que existe dentro de las escuderías. Para Slim Domit, ese contenido permitió que más personas comprendan la dimensión del campeonato y encontrarán motivos para seguirlo.

“Eso despertó el interés de personas que antes no seguían las carreras”, afirma.

Invertir en el deporte: cada empresa tiene su estrategia

El crecimiento de las audiencias ha coincidido con la llegada de fondos de inversión y empresarios que adquieren equipos, participaciones accionarias y derechos deportivos. Sin embargo, Slim Domit no considera que comprar una franquicia sea el único camino para participar en una industria cada vez más atractiva.

“Depende de la industria y de la estrategia de cada empresa”, responde cuando se le pregunta por la llegada de nuevos inversionistas al deporte.

En su caso, explica, la prioridad está en el respaldo a los deportistas y en la organización de eventos internacionales. La estrategia no contempla, por ahora, involucrarse en la operación de un equipo deportivo.

“Nosotros participamos porque tenemos claro que el deporte es importante para la imagen de nuestras marcas y porque apoyar la carrera de los pilotos también es importante para el país y para los deportistas”, sostiene.

La respuesta marca una diferencia frente a otros modelos de negocio. Mientras algunos inversionistas buscan participar directamente en la propiedad de clubes o escuderías, Slim Domit apuesta por una relación que vincula a las marcas con los atletas y que permite llevar competencias internacionales a México.

No se trata de una fórmula que considere superior a las demás. Cuando se le pregunta si los valores que alcanzan algunas franquicias de la NFL o clubes de la Premier League son desproporcionados, evita emitir un juicio general.

“No te lo sabría decir. Son industrias distintas y cada una tiene sus características. Lo que sí es evidente es que el deporte genera cada vez más interés y que hay nuevas maneras de consumirlo”.

La misma lógica aplica cuando se plantea qué tendría que cambiar para que más empresarios mexicanos invirtieran en proyectos deportivos nacionales en lugar de buscar oportunidades en el extranjero. Slim Domit no propone un modelo único ni plantea que la adquisición de equipos debe ser el objetivo.

“Cada empresa debe evaluar dónde puede contribuir y qué tipo de proyecto quiere desarrollar. Nosotros hemos encontrado valor en apoyar a los deportistas y en traer eventos internacionales. No estamos enfocados, por ahora, en comprar u operar un equipo”.

El valor no está solamente en el negocio

Para Slim Domit, el deporte también tiene una capacidad de comunicación que pocas industrias pueden reproducir de la misma manera. Las marcas encuentran en las competencias una plataforma para asociarse con atributos como la velocidad, la innovación, el trabajo en equipo y la competencia internacional.

En el automovilismo, esa relación adquiere una dimensión particular por el desarrollo tecnológico y la exposición mundial que ofrece la Fórmula 1.

“En el automovilismo hay varios elementos que encajan con lo que buscamos comunicar: modernidad, velocidad, competencia internacional y trabajo en equipo”, explica.

Pero su visión no termina en la promoción comercial. También identifica oportunidades para impulsar iniciativas que tengan un alcance más amplio, como los proyectos de seguridad vial promovidos por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y el desarrollo de combustibles más sostenibles.

“Además, el deporte puede contribuir a objetivos que van más allá de lo comercial”, añade.

Ese enfoque ayuda a entender por qué su participación en la industria no se concentra en la compra de propiedades deportivas. Para su estrategia, el valor también está en el impacto que puede generar el apoyo a un piloto, la presencia de una marca en una competencia internacional o la posibilidad de acercar un evento de primer nivel al público mexicano.

El crecimiento del deporte como negocio, por tanto, no responde únicamente a las valoraciones de los equipos ni al dinero que circula en el mercado. También depende de la capacidad de las organizaciones para generar contenido, construir relaciones con sus audiencias y encontrar nuevas formas de participar.

Slim Domit lo plantea desde la experiencia de una industria que ha cambiado sus reglas de conexión con el público. Hoy, una carrera puede ser el punto de partida de una historia que continúa en documentales, entrevistas y plataformas digitales. Y esa capacidad de mantener la atención es parte de lo que explica el interés de las marcas y los inversionistas.

La oportunidad está en reconocer qué lugar puede ocupar cada empresa dentro de ese ecosistema. Para Escudería Telmex, la respuesta sigue en dos frentes: respaldar a los deportistas y contribuir a que México reciba eventos internacionales. Porque, en el deporte, el negocio no se construye solamente alrededor de quién posee un equipo, sino también de quién consigue conectar con la gente.

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